Noche de descubrimientos y redescubrimientos.
Fui anoche al toque de Javier Silvera, Francisca Valenzuela y Fernando Cabrera (en orden de aparición sobre el escenario) y salí sorprendida y agradecida de haber ido.
El responsable de romper el hielo, de enfrentar por primera vez al público y de generar la relación que continuaría, fue Javier. Y lo hizo como un poeta. Con una voz super personal dijo cosas lindas que generaron en mí un cariño por Chile que no sabía yo que sentía y que me "acercaron" el país. Yo hasta anoche creía que estaba más lejos.
El segundo de sus temas que cantó es un tema que a mí me gusta especialmente. No sé bien por qué (será, nomás, porque el tema está muy bueno). Se llama "Pánico Escénico" y tiene algo que me enamora, me genera nostalgia y me llena de esperanza, todo al mismo tiempo, cada vez que lo escucho. Y lo escucho bastante seguido. Bueno, más o menos en la segunda línea de la primera estrofa pasó algo que me erizó de la emoción. Al lado mío estaba sentada una pareja. Gente grande, un poco más grande que yo. La actitud era de pareja establecida, sin demostraciones afectivas, aunque sí intercambiaban alguna frase relacionada con el espectáculo. Pero no se veía de afuera como algo muy cálido. Apenas Javier empieza a cantar Pánico Escénico, a la segunda línea yo creo, ella le toma la mano a él y no se sueltan hasta que termina la canción. Me hubiera gustado tener una cámara para filmar eso y mostrárselo a Javier después. Qué mágico es cuando un artista le llega a la gente y le transforma la vida en algún grado, ¿no?
Cuando entró al escenario Francisca Valenzuela, para mí fue todo un descubrimiento. Un redescubrimiento de lo femenino. Tiene 21 años y es muy bonita y muy femenina. Sus canciones a mí me mostraron una gran rebeldía social, con la cual no pude sentirme muy identificada desde lo emocional, aunque completamente desde lo racional. Pero claro, yo tengo 38 años. Puedo muy fácilmente imaginarme cuánto debe gustarle esta artista a alguien más joven. Igualmente, a mí me gustó, solo que desde otro lugar, desde un lugar de observadora. No pude meterme en su música, no me tragó ni me envolvió, pero la observé con interés y disfrute. Me gustó mucho su relación con el piano. Ella, el piano y su voz son una sola cosa y eso desde el lugar del público se siente muy bien.
Luego Javier nos hizo reír con "Y Yo". Qué buena está esa letra! No la tengo escrita, pero pueden escuchar el tema acá:
http://apps.facebook.com/reverbnation_fb/artist/javiersilvera?autoPlay=777294
Y presentó a Fernando Cabrera.
Stop. Aquí tengo que hacer una declaración: "Hasta ayer no me gustaba Fernando Cabrera". Reconocía su talento, lo fui a ver repetidas veces en vivo, pero no lograba sentirme muy identificada con su música ni con su voz.
Sigo. ¡Qué deleite que fue Fernando Cabrera!!!
Para quienes lo aman, esto no es nuevo. Para mí es nuevo. Anoche, Fernando Cabrera me emocionó de cabo a rabo. Es un profesional en todos los aspectos. Se sabe que es un compositor fantástico. Pero además, estaba en sintonía con todo. Nos hizo reír al presentar su primer tema. Cada tema que tocaba era mejor que el anterior. Las letras no tienen desperdicio -hay que bajarlas ya de internet!- y su relación con la guitarra es de unidad absoluta. Cuando en un momento, al empezar un tema, suena un celular del público, él con toda naturalidad dice: "El mío no es, eh?". Yo le tomé ayer, repentinamente, toda la simpatía que otros le tienen hace rato. Me sorprendió sobremanera la percusión que logró con una cajita minúscula y sus dedos, palmas, etc. Y morí especialmente con una letra sobre el tiempo que copio abajo.
Para mí fue una noche reveladora, de aprendizaje, de nuevas adquisiciones, de crecimiento. En definitiva, de felicidad.
Letra de "La casa de al lado" (de F. Cabrera)
No hay tiempo no hay hora no hay reloj
no hay antes ni luego ni tal vez
no hay lejos ni viejos ni jamás
en esta olvidada invalidez
Si todos se ponen a pensar
la vida es mas larga cada vez
te apuesto mi vida una vez más
aquí no hay durante ni después
Dejá no me lo repitas más
nosotros y ellos vos y yo
que nadie se ponga en mi lugar
que nadie me mida el corazón
La calle se empieza a incomodar
el baile del año terminó
los carros se encargan de cargar
los restos del roto corazón
Acá en esta casa viven mil
clavamos el tiempo en un cartel
somos como brujos del reloj
ninguno parece envejecer
Mi abuelo me dijo la otra vez
me dijo mi abuelo que tal vez
su abuelo le sepa responder
si el tiempo es mas largo cada vez
Discrepo con aquellos que creen
que hay una sola eternidad
descrean de toda soledad
se engaña quien crea la verdad
Acá no hay tango, no hay tongo ni engaño
aquí no hay daño, que dure cien años
por fin buen tiempo, aunque no hay un mango
estoy llorando, toy me acostumbrando
Se pasa el año, se pasa volando
ya no hay más nadie, que pueda alcanzarlo
y yo mirando, sentado en el campo
como se pasa, el año volando
No pasa el tiempo, no pasan los años
inventa cosas, con cosas de antaño
a nadie espera, la casa de al lado
se va acordando, se acuerda soñando
Por eso te pido una vez más
tomátelo con tranquilidad
puede ser ayer nunca o después
pero tu amor dame de alguna vez.
Thursday, September 11, 2008
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